La ovación

Tomar decisiones en el juego, el Entrenamiento Táctico Individual I, por Manolo Laguna

Les comentaba en el último artículo que publiqué en “La Ovación”, que consideraba que el entrenamiento más eficaz es el que mejor se adapta a las características del deporte que se practica.

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10/11/2017

Tomar decisiones en el juego, el Entrenamiento Táctico Individual I, por Manolo Laguna

Fuente: abc.com

En este sentido, hice una diferenciación entre “Deportes Cerrados”, donde todo era bastante previsible, y “Deportes Abiertos”, donde hay una gran cantidad de estímulos significativos presentes, de muy diferente naturaleza unos de otros, y en los que la capacidad de interpretar lo que sucede y adaptarse en consecuencia era la esencia misma del juego.

La capacidad de tomar decisiones más o menos acertadas durante el juego (Táctica Individual) y la capacidad para ejecutarlas de forma adaptativa (Técnica) eran lo que definía la calidad individual de los deportistas que practican deportes de naturaleza “abierta”.

Y me comprometí a explicarles mis opiniones de cómo se tenía que afrontar el entrenamiento de estos dos aspectos para conseguir mejoras individuales en los jugadores de deportes como el balonmano que es al que yo me dediqué.

Como no quiero quedarme en la superficie del problema, voy a tener que abordarlo en varias entregas – todo a la vez supondría un texto demasiado largo y prefiero presentarlo en pequeñas ”píldoras”, más digeribles –

En el artículo de hoy comenzaré por el primer aspecto diferencial de los deportes abiertos: La Mejora Táctica Individual, es decir, la mejora de la Toma de Decisiones en el juego. A esto le dedicaré la reflexión de hoy y las próximas seis u ocho publicaciones que aparecerán en los días siguientes (en intervalos de dos o tres días). Luego, en entregas posteriores, mi propósito es centrarme en la ejecución, en la Mejora Técnica, que también tiene sus aspectos diferenciales en actividades abiertas. Pero eso está más lejano y en su momento veremos cómo lo abordamos

Para centrar la cuestión, quiero contarles una pequeña historia, a mi manera, de la evolución del entrenamiento en los “Deportes Abiertos”.

Podía resumir esta historia, de forma muy esquemática, en tres capítulos:

CAPÍTULO PRIMERO: El primer intento de sistematizar el entrenamiento vino – como les contaba en el artículo anterior – presidido por el complejo de inferioridad.

¡¡Fijémonos en los deportes más científicos!!… Y nos pusimos a ello

Pero resultó que los deportes que más científicamente habían desarrollado el entrenamiento eran todos “Deportes Cerrados” y, aunque supuso un progreso innegable (la mejora mecánica no es poca cosa) dejamos en el tintero muchas cuestiones importantes que conciernen sólo a los deportes donde la interpretación y la adaptación son básicas

CAPÍTULO SEGUNDO: Con el tiempo, nos dimos cuenta de que en nuestros deportes no bastaba con mejorar mecánicamente. Necesitábamos jugadores que tomaran decisiones correctas

¡¡Formemos jugadores inteligentes!!, dijimos, y empezamos a poner el acento en esta cuestión

La verdad es que queriendo hacer jugadores inteligentes, hicimos jugadores reflexivos.

Inevitablemente la insatisfacción volvió a aparecer. Todos los comentarios eran (y aún muchos son) del estilo:

“No sé qué les pasa, en el entrenamiento sale todo perfecto, pero luego en los partidos están ‘empanaos’ y lo hacen todo al revés… ¡¡y mira que lo hemos razonado mil veces y parece que lo entienden, pero cuando van a jugar se les olvida todo!!”

En esta identificación directa de “buena toma de decisiones” con la “racionalidad” del sujeto es donde reside, según mi opinión, el origen de esta frustración tan habitual.

En la toma de decisiones del ser humano – no sólo en el juego, sino en cualquier tipo de decisión – intervienen capacidades del individuo donde la racionalidad es solamente un factor más.

Tal vez el elogio desmesurado de la razón como base de la actuación inteligente, obviando el papel de otros factores, como las emociones y sentimientos, la memoria, y otros procesos que se dan fuera del ámbito de la consciencia, es la causa de que la hiper-reflexión se adueñara del entrenamiento táctico

Tampoco pienso que este fuese un intento baldío. El simple hecho de poner la toma de decisiones en el centro del proceso de entrenamiento, ya me parece un avance. Pero la realidad nos indicaba que había algún desajuste entre lo que buscábamos y lo que conseguíamos.

Había que dar una vuelta de tuerca más

CAPÍTULO TERCERO: La observación de lo que sucedía realmente en el juego y en los entrenamientos nos hizo admitir que no siempre “los que más saben” son los que mejores decisiones toman. Hay muchos jugadores que serían incapaces de explicar, de forma precisa, las cosas que hacen en el juego y el porqué de las mismas y sin embargo son un prodigio a la hora de jugar y adaptarse a los avatares del partido. Esto nos lleva a pensar que hay algo más que la razón pura en el proceso de toma de decisiones.

Basta con recapacitar un poco sobre lo que los propios deportistas manifiestan al respecto:

“El instinto es parte fundamental de mi pilotaje” (Kimi Raikkonen)

“Encima de la moto hay que bailar, no pensar” “El pensamiento es un enemigo de los pilotos” (Jorge Lorenzo)

Fernando Torres es un jugador eminentemente instintivo, cuanto menos tiempo tiene para pensar, mejores son sus decisiones” (Jorge Valdano)

“No pienso lo que voy a hacer, lo hago y ya está” (Leo Messi)

– Incluso algún jugador notable de ajedrez, que aparentemente es el reino de la razón, confiesa que “Por lo general me bastan diez segundos para tener claro lo que voy a hacer; el resto del tiempo lo empleo en confirmar que esa idea inicial es, efectivamente, la mejor jugada posible. Muchas veces soy incapaz de explicar un movimiento preciso. Tan solo sé que es lo que el cuerpo me pide. Y, por lo visto mi intuición acierta la mayoría de las veces”

He puesto unos cuantos testimonios, pero serían miles, del mismo tenor, los que podría poner. Y no sólo de deportistas de alto nivel, sino de deportistas de cualquier grado. Es más, si usted – que en este momento está leyendo – ha practicado deporte, párese un momento a pensar sobre sus propias experiencias y compruebe si coincide, o no, con lo que estos deportistas manifiestan.

Pienso que este tercer capítulo del entrenamiento en los deportes abiertos no está escrito aún del todo. Pero tengo la sensación de que unos y otros estamos aportando argumento para seguir avanzando en su escritura.

La última parte de la pequeña historia que les cuento, está presidida por la idea de encontrar las claves que nos conducen a mejorar la “toma de decisiones” metiendo en la ecuación bastantes más aspectos que la mera racionalidad (que lógicamente también tiene su papel) y ese es, justamente el propósito de esta serie de artículos.
En este momento, sería incapaz de explicar de forma precisa cómo ocurren las cosas. Sin embargo, avanzo alentado por una certeza: la razón pura no es la base única de las buenas decisiones y la tendencia a reflexionar en exceso durante el juego, más que ayudar, dificulta la actuación inteligente de los jugadores.

 

 

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