La ovación

Lonzo Ball ya es historia

La joven promesa de los Lakers superó al mítico LeBron James

Volver

12/11/2017

Lonzo Ball ya es historia

Gabriel Rodríguez

Aquellos Lakers de élite. Esos que buscaban año a año un rival para disputar el cetro de la NBA. Los de “Magic” Johnson, los de Shaquille O’Neal, los de Pau Gasol y, sobre todo, los de Kobe Bryant. Esos Lakers temidos por todos, envidiados y respetados. Ya son parte del recuerdo. Ausentes de los playoffs del baloncesto norteamericano en los últimos cinco años, el club californiano se ha conformado con disfrutar de los últimos pasos de la “Bamba Negra”, quien se retiró en 2016.

Este año la historia no ha sido muy distinta. Marchan terceros en la División del Pacífico en la Conferencia del Oeste con 5 victoria y 8 derrotas detrás de los Clippers y los Warriors. Pero por lo pronto disfrutan del nacimiento de uno de los prospectos más importantes de los últimos años: Lonzo Ball.

El novato, elegido en la primera ronda en el Draft de 2017 por los Lakers (Segundo pick en todo el Draft) ya ha hecho historia al convertirse en el jugador más joven en alcanzar el triple-doble en la NBA, dejando atrás a un tal LeBron James.

Con 20 años y 15 días, el californiano logró ante los Bucks 19 puntos, 12 rebotes y 13 asistencias superando al mítico James quien logró el triple-doble con 20 años y 20 días. El base armador de los Lakers, llamado a ser la gran figura del equipo, casi logra la hazaña en octubre ante los Suns luego de anotar 29 puntos, lograr 11 rebotes y 9 asistencias –poco ayudado por sus compañeros.

El problema para los Lakers está en el exceso de ímpetu del chico. Lanza mucho a la canasta y, por los momentos, falla muchísimo. Incluso en su noche mágica, Ball encestó 7 de 12 en tiros de campo (3 de 5 triples) y acertó en 2 de 4 tiros libres. El dorsal número 2 de los Lakers tiene 30.9 en porcentaje de tiros de campo y 25.4 en tiros triples.

Probablemente se deba a que se sabe mejor que el resto de sus compañeros y que los Lakers, de momento, no tienen demasiado por lo qué luchar. “Siendo honesto, es algo que está en mi cabeza. Sé que puedo hacer los tiros”, dijo en ESPN.

Lo bueno para los Lakers es precisamente eso, tienen todo el tiempo del mundo para pulir su diamante y armar un plan a su alrededor y volver a gozar de las mieles del éxito que tanto acostumbraron a sus fanáticos en el pasado.

Artículos relacionados