La ovación

La RSE es muy conveniente para los intereses de las empresas

El coste de la irresponsabilidad es elevado, y la experiencia nos lo ha demostrado en incontadas ocasiones.

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10/04/2018

La RSE es muy conveniente para los intereses de las empresas

Sin embargo, cada vez son más las voces que reclaman una mayor concreción de la rentabilidad de la ética, un avance en la medición del retorno de la inversión en acciones relacionadas con la responsabilidad social en empresas y organizaciones.

Aunque muchos directivos están convencidos del llamado “argumento empresarial” de la RSE, para avanzar en la implantación de las prácticas responsables  es necesario poder mostrarlo y demostrarlo. Algo que ayudará a los convencidos a mejorar su gestión y poder rendir cuentas ante sus grupos de interés del impacto no sólo económico, sino también social y medioambiental generado por su actividad, y dará a los no convencidos el argumento necesario para apostar definitivamente por una cultura ética.

Ahora bien, ¿quiere esto decir, que “lo que no son cuentas son cuentos” y “lo que no se puede medir no se puede gestionar”? ¿Y  es posible cuantificar  todo lo relativo al impacto social y medioambiental en las organizaciones? Antes de iniciar un laborioso trabajo de identificación y medición de impacto cualquier directivo de cualquier organización tendrá que tener muy presente algunas cuestiones fundamentales que afectan a la medición del impacto social:

1. Como decía Machado, que  es de necios confundir “valor con precio”. El valor de una empresa es mucho más que su valor económico. Hoy en día existe un concepto de valor que combina valor económico con social y medioambiental, por lo que una medición únicamente del impacto económico es una medición incompleta. “Todas las empresas crean (o destruyen) valor social, pero éste no se refleja en ningún estado contable”.

2. Hay que tener en cuenta que el concepto de responsabilidad es un concepto complejo de difícil concreción en una serie de indicadores que sólo podrán medir parte de la misma.

3. La ética, la cultura de la empresa u organización, se compone de numerosos intangibles y rasgos cualitativos de difícil medición. Algo que, sin embargo, no debería ser un impedimento, ya que algunas cuestiones vitales financieras están también sujetas a esta subjetividad. La crisis actual nos ha demostrado la importancia de la confianza, un intangible, para el buen funcionamiento de la economía financiera. La reputación e incluso el propio “valor” de la marca son intangibles fundamentales para la empresa.

4. Las prácticas responsables pueden tener  impactos no contables pero de vital importancia, aspectos cualitativos que por su dificultad de medición merecen una importante atención.

En resumen, conviene tener bien grabada la máxima atribuida a Einstein de que “todo lo que se puede contar no necesariamente cuenta. Y todo lo que cuenta no necesariamente se puede medir.”

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