La ovación

La lesión de Rafa Nadal en el Abierto de Australia

Ahora que está a punto de volver a las pistas, conocemos con detalle el alcance de su lesión.

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11/02/2018

La lesión de Rafa Nadal en el Abierto de Australia

En el reciente Abierto de Australia, Rafa Nadal tuvo que retirarse. Sus gestos de dolor dieron la vuelta al mundo: “No podía moverme… es como si la pierna no estuviera en su sitio correcto… me duele arriba, en el final del cuádriceps…“.

Estas declaraciones revelaban que la lesión afectaba a una estructura muscular importante, el psoas ilíaco. Ese pícaro oculto responsable de muchas lesiones y de difícil  acceso.

Se extiende por toda la cara anterior de la pelvis, insertándose en las vértebras lumbares y en la cresta ilíaca por la parte superior, y en el trocánter menor del fémur por la parte inferior.

Cuando se activa, es decir, al contraerse, ejerce fuerzas de tracción sobre las zonas de inserción. Imaginemos un resorte estirado o una goma tensa entre la cresta ilíaca  y el trocánter menor. Si suponemos el fémur fijo, el efecto será una tendencia de la pelvis a girar hacia delante, es decir, un movimiento de flexión. Si lo que está fijo es la pelvis, el efecto será una tendencia a elevar el fémur.

Si observemos el saque de Nadal. Tenemos el movimiento contrario: una extensión que se consigue por la acción de otros músculos  localizados en la espalda. Aquí el psoas limita el movimiento y estabiliza la estructura corporal.

Cuando se produce el impacto de la bola sobre la raqueta en el revés a dos manos, llega un proyectil con una energía considerable. Esa energía es absorbida por la raqueta y el cuerpo, es parcialmente de vuelta por la elasticidad de esas estructuras, y esa energía de devolución se ve explosivamente con el movimiento de palanca del brazo del tenista.

En el transcurso de pocos milisegundos el tronco sufre empujes horizontales que tenderán a “doblarlo” hacia atrás. Esta súbita extensión debe contrarrestarse, entre otros, por el psoas ilíaco mientras las piernas se mantienen firmes sosteniendo el tren inferior (los famosos “apoyos”) .

Puede decirse que el psoas interviene en casi la totalidad de los movimientos del tenis, ejerciendo una labor fundamental en  muchos de ellos. Actualmente, el tenis es uno de los deportes con más riqueza de movimientos, aceleraciones y cambios de dirección.

¿Cuáles son los consecuentes riesgos de lesión? ¿Por qué se ha dañado el psoas de Rafa Nadal?

Son preguntas con mucha incertidumbre porque son muchos los factores que intervienen aparte de la propia violencia de este deporte: nutrición, preparación previa, cansancio, condiciones de la pista, rigidez de la raqueta, temperatura y humedad ambiental, estado mental… Esta vez se vio afectado el “pícaro oculto”, el psoas ilíaco . Afortunadamente, no se vio afectado el tendón y el músculo ha sufrido una elongación con microrrotura de fibras y pequeño hematoma. Se cura con 2 ó 3 semanas de reposo y fisioterapia antiinflamatoria, así que pronto volveremos a ver a Rafa en las pistas de nuevo.

 

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