La ovación

La empatía y otras “herramientas” para dirigir equipos, por Manuel Aguilar

Cuando se dirigen equipos, la capacidad para entender y “sentir” las emociones de los demás es una poderosa herramienta de gestión que facilita al entrenador decidir desde la comprensión y tomar decisiones.

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14/11/2017

La empatía y otras “herramientas” para dirigir equipos, por Manuel Aguilar

Fuente: mundofutbolbase.com

Según la R.A.E., Real Academia española, empatía significa:

Empatía. (A partir del gr. ἐ μπάθεια)

  1. f. Sentimiento de identificación con algo o alguien.
  2. f. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.

Cuando se dirigen equipos (tanto en el deporte como en cualquier otro ámbito, aunque, aquí lo enfocaré al primero), la capacidad para entender y “sentir” las emociones de los demás es una poderosa herramienta de gestión que facilita al entrenador decidir desde la comprensión (nos ponemos en el lugar del otro, por tanto, podremos disponer de más elementos y “pistas”) y tomar decisiones que permitan que nuestras necesidades como directores y gestores grupales, que suelen ser los objetivos marcados por el club para nuestro equipo (aunque, no olvidemos que también tenemos las nuestras personales. Inevitable. Somos personas), y las de los deportistas que dirigimos se acerquen, en la medida de lo posible.

Navegar en un barco en el que los intereses y esas necesidades confluyen lo más posible se convierte en un aglutinante clave para alcanzar la cohesión grupal, la sensación de pertenencia a un colectivo con su propia personalidad.El conjunto, generalmente, se va a ver favorecido por un mejor clima relacional y una mayor implicación, siendo más que posible que, al final de temporada, el casillero sume unos cuantos puntos que se habrían evaporado en otro caso. Como decimos, por empatía se entiende ser capaz de discernir las emociones de los demás e identificarse con ellas.

Preguntémonos: ¿Podríamos decir que se puede ser empático prestando un 50% de atención a nuestro interlocutor. Podría ser, claro, somos muchos y cada uno diferente, pero…, no es lo ideal. En esta cuestión, la atención reclama su papel y lo hace con obstinada determinación. Estemos atentos en cuerpo y mente, nunca mejor dicho. Bien, ya disponemos de una nueva herramienta en nuestro cinturón de constructor de navíos. ¿Algo más?

Aún podemos encontrar nuevos elementos que sumar a la poción mágica que vamos creando: la mirada. Es decir, mirar y mantener. Pero, sin desafíos. Limpia, directa y respetuosa con lo que pueda llegarnos desde la otra persona. Lo nuestro ya lo sabemos. Lo de los demás, menos. Mejor que mejor si nos enteramos, ¿no?

La mirada tranquila, sincera y atenta es un elemento importante que nos permite enfocar nuestra atención en el otro y transmitirle que lo estamos haciendo. Genera confianza y, en muchas ocasiones, facilita la apertura de nuestro interlocutor. A todos nos gusta sentirnos escuchados y que se valore lo que decimos, ¿verdad? (lo que no significa que “vaya a misa”. La decisión final es nuestra. Como entrenador, no es sólo un derecho sino una obligación aceptar y asumir esta responsabilidad). Y es que, si importante es escuchar y prestar atención, igualmente es que lo parezca. Percibido esto por parte del otro, lo que hagamos caerá en buen saco, generalmente bien cosido y remendado, y es muy posible que germine en forma de respeto e implicación.

Ahora bien, una nota a lo dicho, si enfocamos con la mirada sólo desde lo intelectual (analizando en vez de sintiendo), podemos llegar a comprender, pero, ¿podremos compartir?, ¿nos pondríamos en los zapatos del otro y sentir lo que está sintiendo? Volvemos a la empatía. Y es que, por algo es una poción.

Los elementos se mezclan en la misma marmita. Hay un esfuerzo intelectual, de actitud, sí…, y un…, un…, un…, ¿un qué?… un sentir. “Qué bien, hombre, pero…“¿existen trucos? ¿Cuáles, cuáles?” “Dime, Manuel, quiero ser empático, más empático, mucho más empático, ya, ¡ahora!”. ¡Tengo un equipo que dirigir y quiero tomar decisiones acertadas!

El próximo viernes, con el siguiente artículo, les aportaré algunas herramientas que les puedan ayudar a ser más empáticos.

 

Manuel Aguilar

 

 

 

 

 

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