La ovación

El huevo juega un papel importante en la dieta de un deportista

Es el alimento con mayor densidad de nutrientes de entre los que habitualmente consumimos, especialmente rico en proteínas

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03/12/2017

El huevo juega un papel importante en la dieta de un deportista

Además de su valor nutritivo, de ser culinariamente muy versátil y fácil de preparar, es barato.

Las recomendaciones para el consumo de huevo que se han establecido son: hasta 7 huevos enteros a la semana para la población general y de 3 a 4 huevos enteros a la semana en personas con el colesterol alto, pudiendo consumir más claras.

Las proteínas en la dieta de cualquier persona resulta de gran importancia porque el cuerpo las necesita para funcionar adecuadamente, pero en el caso del deportista, éstas cobran mayor importancia para reponer estructuras dañadas con el esfuerzo físico. Entre las fuentes de proteínas existen variados alimentos, pero la mejor fuente de proteínas para el deportista es sin duda el huevo

No se debe renunciar al consumo de huevo sin una causa justificada, ya que constituye una pérdida nutricional y gastronómica. A continuación se indican las principales virtudes de los huevos:

El huevo es el alimento con mayor densidad de nutrientes de entre los que habitualmente consumimos, es especialmente rico en proteínas de alto valor biológico, con un perfil de aminoácidos esenciales muy cercano al considerado ideal para el ser humano.

Además la calidad de la grasa presente en el huevo es buena pues el contenido de ácidos grasos monoinsaturados y ácidos grasos poliinsaturados supera ampliamente al de grasa saturada. Contiene también ácidos grasos Omega-3, que han demostrado efectos beneficiosos sobre la salud.

También contiene gran cantidad de vitaminas y minerales: vitamina A, vitamina E, riboflavina, niacina, ácido fólico, vitamina B12, biotina, ácido pantoténico, fósforo, hierro, cinc y selenio.

Esta alta concentración de nutrientes va acompañada de un bajo aporte calórico (dos huevos aportan unas 140 kcal) lo que pone de manifiesto la importancia de su consumo, no solo en la dieta de la población en general, sino sobre todo en la de algunos grupos con necesidades alimentarias específicas como niños, adolescentes, embarazadas, ancianos, y personas que realizan dietas bajas en calorías.

Al contrario de lo que se ha pensado siempre, el consumo de huevos no está ligado a un aumento importante de colesterol sanguíneo.

Los principales responsables dietéticos del aumento de los niveles de colesterol en sangre (y en particular del colesterol perjudicial, el c-LDL) son las grasas saturadas y las parcialmente hidrogenadas (también llamados ácidos grasos trans). Por ello, restringir el consumo de este tipo de grasas es más beneficioso para el perfil lipídico del plasma sanguíneo que reducir el colesterol de la dieta. Aunque la mayor parte de los alimentos ricos en colesterol suelen ser también ricos en grasas saturadas, el huevo no lo es. Un huevo de tamaño medio contiene unos 200 mg de colesterol, pero tiene más grasas insaturadas, beneficiosas para la salud, que saturadas y solo 70 kcal. Además, debido a su contenido en fosfolípidos, que interfieren en su absorción, este colesterol tiene poco efecto sobre el colesterol en sangre.

Estas evidencias científicas, nos permiten desterrar de forma definitiva el infundado mito de que la ingesta moderada de huevos aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Ayudan a controlar el peso

El huevo a pesar de tener una cantidad inigualable de nutrientes y estar repleto de vitaminas y minerales es bajo en calorías, un huevo mediano contiene solamente unas 70 kcal. Además, gracias a su alto contenido en proteínas, aumentan la sensación de saciedad que se experimenta después de comer.

Previenen el deterioro macular y mejoran la memoria

La yema de huevo contiene luteína y zeaxantina, dos pigmentos de la familia de los carotenoides que también encontramos en los vegetales. Actúan como antioxidantes que se depositan en el ojo y se ha demostrado que lo protegen y previenen de las cataratas y la degeneración macular, causas frecuentes de ceguera en edades avanzadas.

Fuente: fundación hipercolesterolemia familiar

Recientemente se ha demostrado que consumir luteína puede incrementar la densidad del pigmento macular, e incluso mejorar la función visual. Aunque las hortalizas aportan la mayor parte de la luteína en la dieta, diversos estudios muestran que el contenido y la composición en grasa de la yema de huevo ayudan a que la luteína y la zeaxantina encuentren mejor su ruta a través de nuestro organismo hasta depositarse en el ojo.

Por otro lado el huevo es una de las fuentes dietéticas más importantes de colina, un nutriente esencial para el desarrollo normal del sistema nervioso y del cerebro, que contribuye a mejorar la memoria.

Como hemos podido ver, además de ser una gran fuente de proteínas, todos sus componentes lo convierten en un alimento ideal para el deportista, pues favorece la absorción de proteínas que tanto se necesitan cuando se realizan esfuerzos físicos intensos que requieren reponer estructuras corporales

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