La ovación

Fluir con lo que haces, fluir en el deporte (flow)E, por Manuel Aguilar

En el deporte, ¿ganar es lo único que importa? ¿En el profesional, sí, no, sí? ¿En el amateur, no, sí, no? Quisiera contar algo que me hubiese sucedido una vez. Seguro que estaba relacionado con vivir.

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19/11/2017

Fluir con lo que haces, fluir en el deporte (flow)E, por Manuel Aguilar

Escuchando música clásica, cantando, bajo el agua en la piscina…, haciendo deporte, fluyo…, dejo de lado el resto del universo y me siento totalmente absorto en lo que hago. Una vez, hace mucho, mucho, mucho tiempo, escuchando en los antiguos walkman una sinfonía de no recuerdo quién, caí en la cuenta de que no estaba casi respirando. 2 minutos a cámara lenta. Real irreal. Fue el cuerpo el que avisó, porque mi mente se había fundido con las notas y la melodía. Y es que fluyendo con lo que haces, mente y cuerpo un uno en acción donde antes había dos, olvidas todo lo que no sea el momento y la actividad. Te sientes lleno y nada te distrae de tu tarea.

Fluyes escalando, lo haces pintando. Igual un atardecer te azora, que un bloque de piedra abstrae mientras indagas la figura que te aguarda dentro del volumínico cubo. Te sientes en paz y en equilibrio aunque en lo que hagas estés forzando tus límites y fuerzas. Pero todo surge tan fácil, cada cosa en su lugar, cada movimiento en su momento y de la manera adecuada, la decisión correcta, la que corresponde ser la siguiente de la anterior que, a su vez, fue la mejor elección respecto a la que la precedió.

Y el tiempo, ni corre ni vuela. Tan sólo es, pero para ti no tiene sentido ni existencia, se ha desgajado de su esfera y desaparecido en una bruma atencional hasta dejar de tener esencia. Pasa y ni lo sabes, ni lo sientes ni te importa, ni aunque te frotaras los ojos ante la sorpresa final al salir del trance y mirar el mecanismo infernal que nos va descontando minutos día a día.

Pero, hoy, no. Hoy le has ganado tú y durante una fase de tu vida, el tiempo, tal y como es conocido, ha perdido su figura y se ha estirado más allá de lo que se le pedía. Y en el flujo, en tu fluir, has alcanzado a trascender la mortalidad, que se mide en años troceados por meses, a los que conforman semanas, que se componen de días, que contienen horas, que sostienen minutos que encierran 60 segundos. 60 segundos que no són 60 segundos. Son otra cosa.

Y te despides hasta la próxima ventana interior que se abra de forma natural, te haga entrar en flujo y el mundo se disuelva o se ponga a tu entera disposición.

Fluir, llegar a sentir algo así podría ser el objetivo de un deportista junto a competir y, en su caso, ganar. O, quizás, no. Cada cual escoja su menú.

Recomiendo un libro y un vídeo:

* De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami, escritor y corredor amateur de larga distancia.

* Mihaly Csikszentmihalyi El Fluir (The Flow) –  (En Youtube, O.V. English. Subt. spanish)

 

 

 

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