La ovación

Entendiendo a Gerard Piqué

El jugador del Barcelona muestra su valentía al dar su opinión sin importarle las críticas. Otra cosa es si se está de acuerdo con él.

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04/10/2017

Entendiendo a Gerard Piqué

“Somos jugadores, pero ante todos somos personas. Entiendo a los futbolistas que no quieren hablar de política, porque es un marrón. También quiero que sean comprensivos conmigo. Somos personas antes de futbolistas”. Esta frase es la más sensata que ha dicho Gerard Piqué en la Rueda de Prensa de este miércoles en la concentración de la Selección. Se le pueden adjudicar muchos adjetivos al central, pero el de cobarde no es uno de ellos. ¿Por qué no desterramos la idea de que los futbolistas no pueden hablar de política? Tienen el mismo derecho  que los periodistas, por ejemplo. Y algunos si lo hacen con más o menos complejos.  Vale que es de suponer que con el escudo de “la roja” representan a un país, pero tampoco debería ser cuestión de estado el pensamiento de este profesional. Por todo ello  hay gente fuera de Cataluña que está entendiendo a Gerard Piqué.

Aunque otro debate es si se está o no de acuerdo con el central. Una de sus afirmaciones es claramente cuestionable. “No es mi caso, pero un independentista podría jugar en la selección, porque no hay selección catalana, no tienen nada contra España”. Ahí Piqué falla. Si no crees en una España tal y como está concebida actualmente, tampoco hay garantía de que estarás al 100% en todos los partidos. Ojo. Y Gerard nunca ha dicho que sea independentista. Solo quiere votar en un referéndum con garantías. Por tanto, este razonamiento no es aplicable a este caso.

Sin embargo, existe la corriente de trasladar esto al ambiente de la selección. Si, ponemos el caso, Piqué fuera de Esquerra Republicana de Cataluña o de cualquier otro partido independentista, ¿sus compañeros dejarían de jugar con él a la pocha? Es de asegurar que no. Es mejor decir que se impone la crispación en la concentración de jugadores. Luego, allá por el mes de junio, lloraremos por no ganar el Mundial de Rusia. Si dejamos a la gente que opine lo que quiera, esté acertada o desacertada, quizá estemos a tiempo de salvar una posible decepción.  Se llama convivencia.

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