La ovación

Deportistas de élite que permiten que otros manejen sus vidas

Una parte importante de las estrellas del mundo del deporte dilapida su fortuna de manera acelerada

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19/02/2018

Deportistas de élite que permiten que otros manejen sus vidas

La revista Sports Illustrated ha explicado que, apenas dos años después de su retirada, casi el 80% de los jugadores de la NFL acaban en bancarrota o en situaciones de manifiesta precariedad económica. En el caso de la NBA, el 60% ha perdido el grueso de su fortuna menos de un lustro después de dejar las canchas.

Estas cifras han sido disputadas por la revista Fortune, que rebaja a niveles del 15% la probabilidad de arruinarse tras decir adiós al deporte profesional. Así se desprende de un estudio del National Bureau of Economic Research firmado por Kyle Carlson, Joshua Kim, Annamaria Lusardi y Colin F. Camerer.

A este lado del Atlántico nos encontramos con escenarios similares. Estrellas del fútbol de ayer y hoy como Paul Gascoigne o Christian Vieri han sido noticia por sus apuros financieros. En clave española, otros casos de renombre han sido los de Juanele o Poli Díaz. La lista, en cualquier caso, es muy larga: volviendo a la NBA, por ejemplo, nos encontramos con casos como los de Dennis Rodman, Scotty Pippen o Allen Iverson.

Posibles causas

Hay diversas explicaciones que nos permiten entender mejor por qué tantos deportistas de élite han acabado perdiéndolo todo:

  • De entrada, como apunta el primer párrafo, retener un gran patrimonio no es algo sencillo. Si nos fijamos, por ejemplo, en la lista de las mayores fortunas del mundo vemos que el 80% de quienes figuraban en la misma en 1982 ya no siguen perteneciendo a este selecto club.
  • En segundo lugar, resulta evidente que no todos los deportistas ajustan sus ingresos a una perspectiva laboral compleja en la que el grueso de las rentas se deben conseguir en apenas diez años de trabajo.
  • El tercer punto sobre el que conviene llamar la atención es el ritmo de vida que suelen llevar muchos deportistas. Mansiones, vehículos de la más alta gama, compras lujosas… En definitiva, un ritmo de gastos imposible de mantener una vez se acaba la carrera deportiva.
  • Por último, en cuarto lugar, también es importante destacar la falta de profesionalización en la gestión de los activos y la baja diversificación de las inversiones, a menudo concentradas en ladrillo y manejadas por familiares o amigos.

 

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