La ovación

Camino de pretemporada

Si me permiten, hoy hablaré en primera persona, en todo aquello que sentía cada vez que comenzaba la temporada

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06/10/2017

Camino de pretemporada

Foto: balonmanoalcobendas.org

Javier Barba

“Era final de temporada, siempre tenías esos cosquilleos de no saber si ibas a volver al mismo equipo o tal vez el futuro te deparara algo mejor”

Era final de temporada, siempre tenías esos cosquilleos de no saber si ibas a volver al mismo equipo o tal vez el futuro te deparara algo mejor (por nada del mundo querías pensar que te quedarías sin equipo, aunque lo vieras temporada tras temporada con compañeros de equipo).

Entonces sonaba el teléfono un día normal, en casa, con tu familia y te dicen que hay un equipo interesado en que vayas, que la oferta es la que es, y que si quieres pues tienes nada más y nada menos que (en el mejor de los casos) una semana para responderles, que si no…. ¡hay un montón de jugadores!.

Tras hacer la lista de pros y contras, me encuentro ante la situación de siempre. Siempre trataba de poner algunos puntos importantes para mí en esa lista: distancia de casa y de los míos, aspiraciones deportivas, estabilidad económica que podría aportarme el club y posibilidad de estudiar. No necesariamente en este orden.

Cuando definitivamente, tras estar una semana de nervios y esperando por si llegaba alguna otra oferta para poder comparar, me disponía a levantar el teléfono y dabas el famoso sí (no es como el de una boda, pero el compromiso que tomas con ese sí es casi parecido).

Acto seguido de colgar, ya tu cuerpo se siente diferente, una mezcla entre tranquilidad por tener el futuro definido y nerviosismo por saber que te deparará la próxima temporada.

 Si sigues en el mismo club que la temporada anterior, la situación la afrontas con más tranquilidad, como dicen los nuevos expertos en coaching, no sales de tu zona de confort.

Pero en cambio si el club y la ciudad donde vas es nueva, tienes una sensación de ganas por estar y de que todo sea bueno que ya tu verano no es igual.

Llega el día en que comienza la temporada y marchas al lugar que toca, dejando en casa a los tuyos con el verano por delante, apenas ha finalizado julio y para ti ya se acabó el verano.

Si eres de los que el club pone piso, lo siento, pero tu piso será un “Piso franco” como se denomina, es decir el piso donde se harán los mejores torneos de Playstation y el lugar donde comenzarán todas las fiestas de sábado tras partido

Llegas al lugar donde ya has entablado conversación con alguno de tus compañeros y visitas el piso (tu nuevo hogar). Si eres de los que el club pone piso, lo siento, pero tu piso será un “Piso franco” como se denomina, es decir el piso donde se harán los mejores torneos de Playstation y el lugar donde comenzarán todas las fiestas de sábado tras partido. También será el lugar donde los compañeros se desahogarán cuando el entrenador no les saque xD!!

Comienza la pretemporada, el mes más largo, sin duda pero con los compañeros se pasa mejor. Es el inicio de una gran temporada.

Hasta aquí unas líneas de cómo vivía yo esos comienzos de temporada y finales de verano.

Seguro que más de uno se ha sentido identificado y me fue imposible no sacar más de una sonrisa mientras escribía estas líneas.

Gracias.

 

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