La ovación

Bale y Caparrós, la motivación por bandera

El jugador del Madrid se ha puesto las pilas antes de la final de Kiev. El entrenador sevillista ha dado seguridad con táctica al equipo andaluz.

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13/05/2018

Bale y Caparrós, la motivación por bandera

Más allá de la falta de emoción de la penúltima jornada de liga hay dos conceptos unidos en uno que se pueden sacar en claro. Bale y Caparrós, la motivación por bandera. El galés ha ido perdiendo peso en el Real Madrid entre lesiones y mejoría técnica y táctica de sus compañeros. Sin embargo, dos partidos antes de decir adiós a la temporada (Villarreal en liga y Liverpool en Champions) aspira a ser de nuevo un jugador importante en el equipo blanco. Un poco tarde ya, aunque sí le puede valer para ser un revulsivo en la final europea ante un rival correcaminos. Sus ganas por demostrar a Zidane que es un futbolista para ser titular le beneficia al grupo. Cuantos más jugadores motivados, mejor para el club. Isco está por delante, pero no se puede relajar. Como su calidad esté desconectada en Kiev el plan B será destrozar a los ingleses con un duelo sin respiro vía Gareth Bale. Quizá una acción arriesgada.

Foto:grada3.com

Joaquín Caparrós, a su vez, también tiene el gen de la motivación. Desde el banquillo ha dado seguridad al Sevilla para meterse en Europa. Jugadores más tocadores que mordedores con Montella se han convertido en “perros de presa” asumiendo el robo y contragolpe magistralmente teorizado por la leyenda hispalense. Está claro que contra el Betis era fácil motivarse, aunque también era caer en la trampa de un equipo que con la posesión le podía haber destrozado encontrando espacios. Ahora los de Nervión tienen el reto de tres fases previa de Champions y el partido a ida y vuelta mal planteado de la Supercopa con el Barça. Todo ello con nuevo míster. A Caparrós le tocará calentar desde la estructura del club. Será un hasta luego, seguro.

¿Y el futuro como queda? Tanto Bale como Caparrós van a tener ofertas importantes. El jugador blanco tiene un buen cartel en Inglaterra merecido por su juego. De ahí que en el despacho blanco se piense en otros nombres. El técnico, por su parte, parece el idóneo para equipos que quieren aumentar su prestigio. Bien sea aspirar a algo más que la zona media, eludir descenso o un ascenso a primera. Su destino no se moverá del Pizjuán, lamentablemente para el fútbol porque los partidos de este profesional son un espectáculo siempre. Las oficinas no le pegan. Ambos merecen triunfar. Cada uno con su calidad.

 

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