La ovación

Actividad física y buenos hábitos alimentarios para evitar la obesidad infantil

La obesidad se ha convertido en una epidemia mundial. El problema crece y continúa en aumento el número de afectados en la población infantil

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04/12/2017

Actividad física y buenos hábitos alimentarios para evitar la obesidad infantil

Las encuestas no paran de registrar aumentos en las cifras de obesidad infantil, y cada vez son más las entidades que aúnan fuerzas para luchar en contra de la enfermedad. Durante la infancia los niños experimentan un rápido crecimiento y desarrollo, por eso, siempre es aconsejable ante la presencia de un peso corporal excesivo, no implementar dietas hipocalóricas sino, continuar con igual consumo de calorías modificando hábitos alimentarios nocivos, e incrementar la actividad física.

De esta forma, el niño logra crecer en estatura, como parte de su normal proceso de crecimiento, y mantiene el peso corporal. Así, se alcanza una disminución en la relación entre el peso y la talla, es decir, reduce en el tiempo el índice de masa corporal. Un reciente estudio que se llevó a cabo en España, comprueba que lo antedicho da resultados favorables e indica que la realización de 5 horas semanales de ejercicio ayudaría a frenar el avance de la pandemia.

Los resultados se obtuvieron tras evaluar a niños de entre 11 y 13 años durante 4 semanas que consumieron la misma comida de siempre que aportaba entre 2000 y 2100 calorías por día, lo cual excede las recomendaciones en 200 a 300 calorías. Los niños que participaron de la investigación fueron divididos en tres grupos: sedentarios (sólo realizaban 2 horas de ejercicios en la escuela por semana); activos (se ejercitaban 5 horas semanales) y deportistas (realizaban más 7 horas de actividad física por semana).

El médico a cargo del trabajo explica que aquellos pequeños que hicieron 5 horas de ejercicio físico a la semana a la misma intensidad moderada y con un gasto energético de 200 calorías por sesión, mejoraron notablemente su índice de masa corporal sin modificar la ingesta calórica. Los resultados ponen en evidencia lo que ya es sabido por todos, ya que aquellos niños que consumen más calorías que las necesarias e incluso no realizan actividad física, alcanzan un balance energético positivo que ocasiona el aumento de peso.

También es conocido que los niños de hoy en día se ejercitan menos y consumen alimentos más calóricos que antes, entonces, al incrementar mínimamente el gasto energético incluyendo ejercicios físicos, ya se observan resultados positivos.

Si bien coincido es que la actividad física es lo mejor en la infancia para prevenir el incremento de la obesidad en los niños, considero que es en este momento de la vida donde los hábitos cobran fuerza y generan raíces, por eso, no sólo se debe incentivar la práctica de actividad física sino que se deberían promover hábitos de alimentación saludables aunque no se modifique la cantidad de calorías ingeridas.

No olvidemos que no siempre tener un índice de masa corporal normal indica estar saludable. Por lo tanto, cuidar la salud no sólo es prevenir la obesidad sino también, otros desórdenes metabólicos ocasionados por el sedentarismo y la alimentación incorrecta.

 

Gabriela Gottau para vitonica.com

 

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