La ovación

Adaptar el entrenamiento por Manolo Laguna

¿Técnica? ¿Táctica? Manolo Laguna nos da las claves y los instrumentos, cada uno decide

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29/09/2017

Adaptar el entrenamiento por Manolo Laguna

Ahora que los equipos están comenzando a competir, me gustaría hacer una reflexión sobre la tarea más obvia de los entrenadores: el entrenamiento.

Y pongo la tarea “más obvia” porque no es la única, aunque sea posiblemente la fundamental.

No hay que olvidar que los entrenadores hacen muchas más cosas, aparte de organizar y dirigir las sesiones de práctica de los jugadores. Es más, según evolucionan los tiempos, el entrenador es, cada vez más, el director de un equipo multidisciplinar donde los preparadores físicos, fisioterapeutas, médicos, psicólogos, analistas de video,
nutricionistas… tienen un papel relevante.

A muchos de los que me estén leyendo seguro que se les ha dibujado una sonrisa socarrona, a la vez que murmuraban entre dientes: “ya me gustaría” . Al fin y al cabo, la mayoría de los entrenadores seguimos estando solos ante el peligro. Sólo los que dirigen grandes clubes, o Selecciones, se pueden permitir tener un equipo profesional
de colaboradores.

Sin embargo, para la reflexión que quiero hacer no es importante si el entrenador está solo o muy apoyado, en cualquier caso, la realidad es que dirigir a un equipo en la actualidad es mucho más que simplemente “entrenar” . No importa si se delegan funciones o si el responsable se echa todo sobre su espalda, el caso es que ahora se
atiende a muchas más cosas.

Esto tiene un peligro: que el afán por controlar los detalles desenfoque la mirada y al final, lo que debiera ser una cosa accesoria, pase a ser el eje de la actuación.
Por eso quiero centrar mi comentario en lo que para mí es más importante: la actividad de entrenar.

Tengo la creencia de que el entrenamiento más eficaz es el que mejor se adapta a la naturaleza del deporte que se practica.

Alguien podría decirme que, puesto que todos los deportes se basan en el movimiento y de lo que se trata es que los deportistas sean eficaces en esos movimientos, al final las bases del entrenamiento en unos y otros deportes, si no idénticas, en el fondo deberían ser muy parecidas.

Esa es una primera aproximación que ha sido útil durante muchos años para comenzar a construir los pilares del entrenamiento, pero se ha ido matizando tanto con el paso del tiempo, con el estudio y con la práctica, que en la actualidad las diferencias en el trabajo que se hace en cada deporte no afectan solo a aspectos superficiales, sino a
la raíz misma del quehacer diario.

El deporte al que yo me dediqué es el balonmano, pero hoy no quierohablar sólo de balonmano, sino de deporte en general.

Hay deportes que tienen una tradición centenaria y en algunos casos hasta milenaria; como ejemplo podríamos hablar del atletismo o la natación. Sin embargo, un grupo considerable sólo apareció como tal a principios del siglo XX o, como mucho, a finales del XIX. Incluso podemos hablar de deportes que sólo llevan practicándose unas
pocas decenas de años.
Actividades como el balonmano, el basket, el fútbol, el tenis… surgieron principalmente como actividades físicas recreativas. La mejora se producía casi exclusivamente por la práctica. Jugando y compitiendo se iban produciendo las adaptaciones que llevaban a los deportistas a aumentar su eficacia.

1. Una idea para mejorar: entrenemos sistemáticamente

Con el tiempo, ganar o perder dejo de ser una cosa intrascendente, y todos empezaron a buscar caminos para tratar de mejorar las prestaciones en el juego. Apareció el entrenamiento sistemático como ruta para la mejora.

Una idea muy común fue volver la vista hacia los “deportes que tenían una tradición científica de entrenamiento”
y tratar de adaptar sus métodos directamente.

Esa idea, que puede parecer muy antigua, ha sido la base sobre la que se desarrolló gran parte de la teoría del entrenamiento y muchos de los textos que se manejan, siguen impregnados de esa idea.

Aún recuerdo un libro de Fútbol, escrito por el profesor Álvarez del Villar no hace tanto tiempo, cuando ya se llevaban muchos años de entrenamiento sistemático en deportes colectivos, con el significativo título de “La preparación física del fútbol basada en el atletismo” . Es un libro que no sólo manejó la gente del fútbol, mucha gente de otros deportes colectivos, como el mío, lo hemos manejado y utilizado para adaptar nuestros entrenamientos. Y, aunque ahora se puedan ver propuestas más adaptadas, gracias a él fuimos aprendiendo muchas cosas que
ignorábamos (al menos yo las ignoraba).

En su momento esto supuso un avance notable: se pasó de dejar que los deportistas mejoraran por sus propios medios a tratar de mejorarlos de forma metódica.

Sin embargo, como sucede siempre, la realidad del trabajo en las pistas fue modificando los planteamientos que se hacían sesudamente en los gabinetes de estudio. Lo que en principio fue una aplicación calcada de lo que hacían los deportes “más científicos” , se transformó poco a poco en planteamientos más adecuados a la realidad que le tocaba vivir a cada uno.

¿Por qué surgió esa necesidad? ¿Cuáles han sido – y están siendo – esas transformaciones?

Para explicar lo que pienso respecto a este asunto, creo que es oportuno que especifique algunas cuestiones relativas al movimiento, ya que el movimiento es el rasgo común y el origen de todos los deportes.

2. El Movimiento

Propongo a los lectores una pequeña prueba:

Piensen en la explicación que darían a un niño de cómo debe hacer un movimiento común, algo que se realice en muchos deportes. Por ejemplo, lanzar o golpear una pelota.

Les dejo unos segundos para que respondan mentalmente a esta pregunta…

¿La respondieron ya?

¿Su respuesta fue del estilo: “debes agarrar (o golpear) el balón con una mano (o pie), armar el brazo (o la pierna), encadenar los movimientos como si tu cuerpo fuese una catapulta que impulsa el balón”.

Si no hiciste otro tipo de referencias, te diría que todo lo que pusiste está bien, pero que también sería importante que le hubieses dicho cosas como “debes tratar de superar a los defensores o al portero, engáñales, observa sus puntos débiles, no seas previsible, varía el lanzamiento (o el golpeo) …”

La cuestión es que, por formación, tendemos a pensar primero en la parte física, lo que “se ve” : la ejecución. Y obviamos lo demás pero el movimiento es mucho más que un acto mecánico. Trataré de explicarme.

3. Una explicación básica del acto motor

Cuando nos movemos estamos sometidos a una gran cantidad de estímulos. Nos condicionan las cosas que nos rodean, pero también estamos mediatizados por estímulos interiores, nuestro cuerpo y nuestra mente nos están enviando información de forma continua.

Nuestros movimientos, también tienen consecuencias sobre nuestro entorno.

Esta información, exterior e interior, es muy variopinta. No todos los estímulos son igual de nítidos, unos son claros y otros sutiles, unos son permanentes en el tiempo y en el espacio y otros están en continua transformación, a veces como fogonazos rápidos y cortos, algunos son hechos físicos evidentes y otros son meras imágenes mentales o emociones, prejuicios, miedos, esperanzas…

El individuo que se va a mover está captando una parte – grande o pequeña – de esta información presente que va a condicionar el movimiento, luego podemos decir que, en principio, en el movimiento interviene de forma significativa la capacidad de Percibir , la capacidad de captar la información relevante para nuestros
propósitos.

La información captada es tratada por el individuo y en base a ella se toma una decisión. Esta es otra parte relevante del acto motor: la capacidad de Tomar Decisiones.

Para que el movimiento se produzca la decisión tomada es transmitida al aparato locomotor y el movimiento se
realiza físicamente. Estamos ante otra capacidad importante relativa al movimiento: la de Ejecutar lo Decidido
de forma más o menos adecuada.

Percibir, decidir y ejecutar: he aquí,de forma muy esquemática, en esta síntesis del esquema de Marteniuk , la
esencia de la realización del movimiento.

Me estoy refiriendo a cualquier movimiento – correr para coger un autobús, subir una escalera, tocar el piano o acariciar a un niño – no sólo al moviendo que se produce en el deporte.

Para que se comprenda mejor el significado de este modelo, así como el papel que juega cada uno de los mecanismos implicados, pondré un ejemplo práctico, esta vez sí, referido al deporte, concretamente al balonmano.

Imaginemos un jugador con balón que realiza un pase a un compañero, este puede fallarse por no haber percibido la presencia de un oponente, o haber percibido mal la distancia del mismo, creyendo que no le daba tiempo a llegar.

También puede ser un pase erróneo por haber tomado una mala decisión, de las opciones presentes (dar otro pase, lanzar, botar…) esta era la peor. Otra posibilidad es que la percepción de la situación fuese correcta y la decisión de ejecutar el pase también, pero se falle en la ejecución (demasiado alto, desviado hacia un lado, etc.).

Como vemos, se trata en los tres casos de un pase fallido, aunque el error ha estado cada vez en una parte diferente del proceso.
Sin pretender entrar en niveles científicos, podemos observar que hay una parte del proceso de realización de cualquier movimiento que se relaciona con la actividad “sensitivo/pensante” del individuo, es la que nos lleva a tomar peores o mejores decisiones.
Hay, por el contrario, otra – la ejecución propiamente dicha – que se relaciona directamente con la capacidad mecánica para transformar las decisiones en movimientos.

4. Los conceptos de “Táctica Individual” y “Técnica”

No todo es físico: la Táctica Individual

Quiero hacer un paralelo entre el proceso de realización de cualquier movimiento, que describí en el apartado anterior, y la terminología que habitualmente utilizamos en el deporte.
Si miramos el esquema adjunto, veremos que hay una parte no física, difícilmente evaluable por un observador exterior, que reúne todos los aspectos “sensitivo/ intelectivos” de la acción. Y digo que es difícilmente evaluable de forma objetiva porque es imposible saber a ciencia cierta lo que piensa, percibe o siente un jugador que está
actuando.
Pero si podemos evaluar el resultado: sus decisiones terminan por ser más o menos ajustadas a las exigencias del juego, y eso se comprueba acción tras acción. Esta capacidad intangible de tomar decisiones más o menos ajustada a las necesidades del juego – incluso podemos hablar a veces de decisiones inesperadas y geniales – constituye lo que en el deporte llamamos “Capacidad Táctica Individual”y, resumiendo, “Táctica Individual”.

Queda claro que es un proceso sutil y no siempre del todo consciente pero, por simplificar, diríamos que para mejorar la “Táctica Individual” de un jugador no solo debemos centrarnos en su capacidad de racionalizar, sino en la capacidad de percibir mejor(informarse mejor) y la de utilizar adecuadamente no solo los procesos racionales de toma de decisiones sino otros recursos mentales como la intuición, la capacidad de anticipación y hasta aspectos de mejora de sensitiva y emocional, porque todo eso va a intervenir a la hora de tomar decisiones, sobre todo si estamos en situaciones de restricción temporal, caso frecuentísimo en el deporte…

…pero lo físico es también decisivo: la Técnica.

Lo decidido se plasma en acción efectiva, en realidad, a través de la ejecución física.

Este aspecto puramente mecánico es lo que llamamos Técnica.

La eficacia mecánica (potencia, velocidad, precisión…) es también un aspecto trascendente del movimiento. No se actúa bien en el deporte si la ejecución no es lo suficientemente depurada.

Una combinación determinante:

Vemos que las acciones en el deporte son una consecuencia de la utilización más o menos eficaz de diferentes potencias mentales y físicas del individuo.

La suma de la capacidad táctica individual y la capacidad técnica es lo que determina el resultado de la acción.
Se puede ser muy perspicaz y tomar muy buenas decisiones, pero si no se tiene la suficiente potencia o precisión a la hora de ejecutar, el resultado de la acción puede ser ineficaz.De igual forma, se puede ser un prodigio de eficacia mecánica a la hora de actuar, pero si las decisiones de acción que se toman son erróneas, el resultado es, así mismo, insatisfactorio.

La eficacia requiere un equilibrio entre la parte Táctica y Técnica de la actuación individual.

5. Una clasificación interesante de los deportes

Decía al principio de este capítulo que bajo la palabra “DEPORTE” se agrupa una gran cantidad de actividades que, teniendo en común el estar basadas en el movimiento, eran, si embarga, de naturaleza muy diferente.

En consecuencia, se puede clasificar este grupo de actividades heterogéneas de muchas maneras. Según el criterio que utilicemos para clasificarlos, así serán las consecuencias que se saquen.

En este artículo tengo un propósito muy claro: hacer ver a los lectores que el entrenamiento debe adaptarse lo más posible a la naturaleza del deporte que se practica.

Muchas veces por imitación, por tradición o por adaptaciones no muy afortunadas, se copian directamente formas de entrenamiento de unos deportes a otros. Es verdad que todo nos puede inspirar, pero no se logra una transferencia buena si al final el método imitado no se adapta lo más posible a la naturaleza íntima del deporte que se
quiere entrenar.

Desde este punto de vista es muy interesante una clasificación de los deportes en función de lo previsible, o no, de los factores que influyen decisivamente en el resultado final.

Llamamos deportes Cerrados a aquellos donde los factores determinantes para el resultado final son previsibles y fácilmente identificables. Un ejemplo típico sería la halterofilia: la barra con las cargas está ahí, sin ningún tipo de problemas perceptivos. El deportista tiene tiempo y tranquilidad para prepararse y autocontrolar su actuación… en fin, todo es previsible y controlable.

Sin embargo, hay otros deportes, que llamamos Abiertos, donde la incertidumbre es la característica. Los factores que determinan el resultado final son múltiples y de naturaleza muy diferente y en ocasiones muy sutil. Cualquier juego colectivo (fútbol, basket…) o individual (tenis, lucha…) son buen ejemplo de este tipo de deportes.

 ¿Por qué es importante esta diferenciación?

La importancia reside en que la naturaleza abierta o cerrada del deporte va acondicionar de forma decisiva el estilo de entrenamiento. Veamos por qué.

Los deportes cerrados:

En los deportes cerrados todo lo que es significativo para el rendimiento es bastante previsible. La propia naturaleza de estos deportes hace que no haya dudas en la evaluación de los estímulos presentes y además las decisiones a tomar no sean difíciles ni relevantes para el resultado final.

Imaginemos un atleta que practica salto de altura. La pista, el listón en sus soportes, el control del propio estado del atleta, el tiempo para la ejecución… todo es presumible, lo normal es que no aparezcan estímulos inesperados.

Esta naturaleza previsible de este tipo de deportes tiene dos consecuencias muy importantes:

Las decisiones que se toman no son complicadas ni viene condicionadas por urgencias temporales ni dificultades
perceptivas y, por tanto, la Táctica Individual no es un elemento relevante en el resultado final.Las condiciones de la ejecución mecánica son previsibles, por lo cual se puede buscar con detalle el “movimiento óptimo”, con estudios previos de carácter biomecánico, para, a través de repeticiones sucesivas buscar la aproximación más precisa posible a este movimiento ideal.

Dicho en palabras más sencillas: los deportes cerrados admiten, y en general buscan, una “Técnica Cerrada”.

Como es natural, esto condiciona decisivamente el estilo de entrenamiento. Si uno practica un deporte cerrado sabe que la toma de decisiones (táctica individual) no es una materia clave en el entrenamiento y que la técnica se debe centrar en la búsqueda del movimiento óptimo.

Los deportes abiertos:

Hay, sin embargo, otros deportes donde la incertidumbre forma parte de la esencia misma de su naturaleza. Los estímulos que van a ser decisivos en el resultado final son de muy diferente índole y en buena parte no son nítidos.

Por ejemplo, en un partido de fútbol están presentes estímulos fijos, nítidos, invariables como las líneas del campo, las porterías, las áreas… pero a la vez es importante el balón y su movimiento, que es más difícil de percibir, las acciones de compañeros y adversarios, que frecuentemente son rápidas y sutiles, además de intencionales (pueden tratar de ayudarnos o confundirnos) y el árbitro, el público que jalea o amedrenta, y…

En definitiva, en los deportes abiertos el deportista está inmerso en una gran multitud de estímulos diferentes, pero igualmente trascendentes. Para moverse con éxito en este panorama incierto, la capacidad de percibir (interpretar) lo que acontece y tomar decisiones acertadas en el tiempo útil – que frecuentemente es muy reducido – es básica, aunque también lo es la capacidad de ejecutar lo decidido adaptándose a las condiciones del momento, pero conservando un porcentaje considerable de eficacia mecánica (potencia, precisión…)

Resumiendo, en los deportes abiertos hay dos características importantes que marcan el estilo de entrenamiento para el rendimiento:

La Táctica Individual (capacidad de interpretar y decidir) debe ser mejorada sistemáticamente con la construcción de trabajos adecuados a este propósito.

La Técnicadebe ser adaptativa. Es decir, no podemos pretender siempre el movimiento óptimo porque no podemos garantizar las circunstancias en que se ejecutará finalmente el movimiento.

Sin embargo, debemos entrenar a los jugadores en la capacidad de ejecutar las diferentes técnicas adaptándose al escenario en que se ven inmersos y conservando en lo posible la eficacia mecánica. Y esto condiciona en gran medida la forme en que se entrena.

Los deportes abiertos requieren “Técnica Abierta”.

Una clasificación que no habla de valores absolutos:

Hasta ahora me he expresado como si ser “abierto”o “cerrado” fuera un valor absoluto de cada deporte, pero en realidad no es así.

Más bien podíamos hablar de si un deporte es más abierto o más cerrado que otro. Entre el blanco y el negro hay una amplia gama de grises.

El atletismo es en general un deporte bastante cerrado, pero una prueba de 1500 m. es mucho más abierta que un concurso de salto de longitud.

Podríamos decir que el tenis es un deporte abierto, pero los partidos de dobles son más abiertos que los de individuales. Y, además, encontraríamos otros deportes sobradamente más abiertos que el tenis.

6. Adaptar el entrenamiento a la naturaleza de lo que se hace

Creo que con lo expuesto ya tenemos un panorama claro para explicar la evolución del entrenamiento en deportes como el mío.
En un principio, los deportes de nueva aparición – muchos de ellos juegos individuales y colectivos – pusieron su mirada en “los deportes más científicos”para diseñar métodos de entrenamiento que les ayudaran a mejorar, la cuestión es que los deportes que les inspiraban eran casi todos de una naturaleza cerrada, radicalmente distinta a la de los juegos que ellos practicaban.

No hay que ser críticos, ya que indudablemente, esas adaptaciones supusieron mejoras, sobre todo en los aspectos físico/técnicos, con la salvedad de que la técnica que se enseñaba era una técnica cerrada.

¿Y eso supuso que no se mejoró en la capacidad de adaptación o en la toma de decisiones?

En absoluto, los jugadores siguieron jugando y esta actividad ya es, por si misma, adaptativa, lo que lleva a mejorar el rendimiento real en el juego.

La diferencia está en que en esos campos – el de la toma de decisiones y la ejecución adaptativa – no se progresó de forma metódica, puesto que el acento se puso en otras partes.

Las adaptaciones posteriores a este primer impulso de inspirarse en deportes distintos al que se practicaba, han ido en la concienciación de que la inteligencia en el juego o la capacidad de ejecutar adaptándose a los condicionantes de cada ocasión (que siempre son muchos y diversos) no son cuestiones que vienen marcadas por las cualidades innatas de cada uno, sino de que son aspectos muy entrenables y, por tanto tienen que ser tenidos en cuenta a la hora de
diseñar las actividades del entrenamiento cotidiano.

Los jugadores creativos se educan en ambientes creativos (a veces “la calle”ha sido la modeladora de muchos genios que no crecieron constreñidos por entrenamientos rígidos y poco adaptados a la naturaleza de lo que se hacía).

Ya sé que alguno se quedará con ganas de que explique cómo pienso yo que debe ser el entrenamiento para mejorar la Toma de decisiones o la Técnica adaptativa.

No me escondo, tengo una opinión y me comprometo a exponerla en otra ocasión en estas mismas páginas. El artículo de hoy ya me salió excesivamente largo.

Me conformo con concluir manifestando que pienso que el que mejor entrenamiento es el que más se adapta a la naturaleza de su propio deporte.

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Manolo Laguna

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